miércoles, 19 de enero de 2011

ORACIÓN DE JESÚS EN EL MONTE DE LOS OLIVOS. Lc 22,39-46.

39 Salió entonces y se dirigió, como de costumbre, al Monte de los Olivos, y lo siguieron también los discípulos.
40 Llegado a aquel lugar les dijo:
- Pedid no ceder a la tentación.
41 Entonces él se alejó de ellos a distancia como de un tiro de piedra y se puso a orar de rodillas,
42 diciendo:
- Padre, si quieres, aparta de mí este trago; sin embargo, que no se realice mi designio, sino el tuyo.
45 Levantándose de la oración fue adonde estaban los discípulos, los encontró dormidos por la tristeza
46 y les dijo:
-¡Conque durmiendo! Levantaos y pedid no ceder a la tentación.


EXPLICACIÓN.

39-46. El lugar era habitualmente frecuentado por Jesús (39s); éste no se oculta para evitar su prendimiento. Invita a los discípulos a renunciar a su proyecto mesiánico nacionalista (40: la tentación). La petición a Dios les haría comprender el designio divino. Lc recalca la oración de Jesús en los momentos decisivos de su vida (cf. 3,21; 5,16; 6,12; 9,18.28s; 11,1). Orar de rodillas, cf. 1 Re 8,54; Esd 9,5; Dn 6,11.

Como Jesús pone el designio del Padre por encima de cualquier designio propio (42), ellos deberían aceptar el destino del Hombre (9,22.44; 18,31-33), renunciando a la idea de Mesías que se han forjado. El trago (42), lit. "la copa" (cf. Sal 11,6; 16,5; 23,5), conexión con 22,17s. Ésta es la copa que el Padre le ofrecía y que los Doce debían repartir entre ellos.

Ls vv. 43-44: "Se le apareció un ángel del cielo, que lo animaba. Al entrarle la angustia se puso a orar con más insistencia; le chorreaba hasta el suelo un sudor parecido a goterones de sangre", no son originales de Lc, sino una inserción, aunque el texto es muy antiguo. Subrayan la dureza de la lucha interior de Jesús.

Los discípulos no han hecho caso de la recomendación de Jesús (cf. 9,32); se prepara la defección (45s).

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